Lluvia De Limón

Lluvia de Limón

Día 21 de Noviembre de 2018

Todos tenemos días malos.

Días que se alargan y, aunque parezca imposible, empeoran un poco más cada minuto que pasa.

Como comprenderéis mi humor no era el mejor y, ya avanzada la tarde, decidí salir y dar un paseo bajo la lluvia. Esperaba que el agua arrastrara entre gota y gota ese dolor de cabeza que me acompañaba desde el mediodía.

Con la gabardina puesta, el cuello subido y sin paraguas bajo el que cobijarme, salí a la calle.

Durante media hora paseé ausente, pensando en mis cosas, intentando encontrar solución a mis problemas.

Pasado un tiempo comencé a levantar la mirada, a fijarme en el resto de transeúntes. Me crucé con multitud de personas, un ejército de hormigas que caminaba sin apartar su mirada del móvil. Todas ataviadas con ropa oscura acorde a la tarde lluviosa y plomiza que estábamos sufriendo.

De pronto, cuando el dolor de cabeza, lejos de remitir, se hacía insoportable, apareció ella entre el gentío. Mirada al frente, sonrisa que iluminaba a su paso y un abrigo amarillo que la hacía destacar por encima de todos los demás.

Me quedé quieto. Observaba, no sabía muy bien por qué, aquella aparición llena de color en una tarde tan gris.

Sin casi darme cuenta mi humor había cambiado y el dolor de cabeza se mitigó. Los problemas habían pasado a un segundo plano y , ya con las baterías cargadas, decidí afrontar lo que restaba de aquella jornada y solucionar los problemas que habían ido surgiendo.

Ya en casa, por la noche, pensé en aquella chica de amarillo. ¿Volvería a verla? Ese destello de color, de diferencia,  había cambiado mi humor, quizá no de una forma definitiva, pero sí lo suficiente como para que el día mejorara y me sintiera con fuerzas para afrontar lo que me venía por delante. Una dosis justa de optimismo en una tarde gris y complicada.

 

Al entrar en contacto con un color determinado, éste se sincroniza de inmediato con el espíritu humano, produciendo un efecto decidido e importante en el estado de ánimo.
(Johann Wolfgang von Goethe)

 

Toda la experiencia vivida me hizo pensar en la importancia del color en nuestra vida. Todo aquello que nuestro subconsciente advierte al ver un color determinado y que nosotros no somos capaces de comprender.

Me senté delante del ordenador y busqué información. Quería saber qué había pasado exactamente, qué es lo que había producido ese pequeño cambio en mi día. Cómo influyen los pequeños detalles que pasan inadvertidos para nosotros pero no para nuestro subconsciente.

Lo que encontré fue muy ilustrativo y práctico, tanto para la vida diaria como para el trabajo.

Primero me interesé por el amarillo, quería saber porqué me había mejorado el humor al ver ese color entre tanta oscuridad. Vi que representa el optimismo y la juventud, que en marketing se utiliza para llamar la atención acerca de un producto concreto. Que no se puede abusar de él, que llama mucho la atención pero puede llegar a cansar por su intensidad. Ya comprendía algo más la sensación que había notado esa tarde, un levantamiento de ánimo repentino, una luz brillante que me había atraído.

De inmediato sentí curiosidad por el resto de colores, quería saber más. El siguiente era el verde. Lo primero que vi fueron los típicos tópicos acerca de la esperanza, pero después iba más allá. El verde se asocia a la salud, al bienestar y produce relajación en la persona que lo observa. Transmite paz y favorece la resolución de los problemas y, si su tonalidad es más oscura, nos recuerda al dinero, la economía. Parece imposible que un simple vistazo a un color determinado nos pueda evocar tantas sensaciones distintas.

Continué el repaso por los distintos colores con el negro. Éste representa la autoridad, la elegancia y el poder. Estiliza y está asociado a la muerte. El negro no me sorprendió mucho, todo eran cuestiones que más o menos ya había oído en otras ocasiones.

Me gustó de forma especial el blanco: simboliza el renacimiento, el nuevo comienzo. Algo que todos necesitamos en algunos momentos. La pureza, la paz y la tranquilidad eran otras características que me agradaron especialmente.

El azul es el color de la honestidad. Muchas marcas lo utilizan en sus logos, o espacios, porque no molesta, no produce rechazo. Transmite seguridad, fortaleza, templanza, todas características que a cualquier marca le gustaría que la asociaran. Es lógico que sea muy utilizado  ya que carece de connotaciones negativas y suele ser el color favorito de la mayoría de gente.

Para acabar quería observar lo que podía transmitirme el color rojo, uno de mis favoritos. Yo siempre lo asocié a la pasión, pero lo que vi me sorprendió. Es un color asociado tanto a aspectos positivos como negativos, casi en igual medida. En lo positivo nos recuerda al sexo, al amor, a la sensualidad, incluso al poder y a la prosperidad. En lo negativo su asociación a la sangre y a la violencia es inmediata, pero también a la competitividad. Me gustó esa dualidad, esas dos caras tan opuestas. Un color bipolar, capaz de lo mejor y de lo peor.

Este pequeño repaso me sirvió para darme cuenta de lo expuestos que estamos a la influencia de los demás, incluso en los más pequeños detalles. Como algo tan simple como la elección de un color u otro puede determinar nuestras decisiones, nuestro humor u otros muchos aspectos de nuestra vida diaria.

El color había ayudado a mejorar mi día y, de paso, había aprendido algo más sobre una herramienta muy útil si es bien utilizada.

— Sr. Motif —

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